Comer juntos, sí; comer igual, no: la diferencia nutricional que pocos conocen 

Tu hijo ya quiere sentarse en la mesa como los grandes. Pide un poco de tu pasta, prueba tu ensalada y hasta insiste en beber del mismo vaso. Es una señal emocionante de que está creciendo, pero también un momento en el que muchos padres pasan por alto algo importante: aunque ya coma con la familia, todavía no necesita comer exactamente lo mismo; los niños no son adultos chiquitos. Su cuerpo sigue creciendo a un ritmo constante y así como los niños pequeños necesitan una silla especial para sentarse a la mesa, también tienen necesidades de nutrición diferentes a las de un adulto.  

En una época en la que cada vez más familias buscan simplificar las comidas preparando un solo menú para todos, especialistas recuerdan que compartir la mesa no significa compartir exactamente la misma alimentación. Tan solo durante el primer año, un niño crece más del 50% en estatura y triplica su peso. Para lograr que este desarrollo sea óptimo, ciertos requerimientos nutricionales deben cumplirse; requerimientos que no siempre se satisfacen con una dieta adulta. 

Es completamente normal que los niños quieran comer lo mismo que ven en el plato de sus papás. Compartir la mesa fortalece hábitos y vínculos familiares, pero eso no significa que sus necesidades nutricionales sean las mismas. Lo importante es adaptar algunos alimentos para que reciban los nutrientes que necesitan durante esta etapa”, señala Verónica Copka, experta en nutrición infantil de Nestlé Nutrición en México. 

¿Cómo acompañar esta etapa sin complicar la hora de la comida? 

Los expertos de NIDO comparten algunas recomendaciones para que los niños disfruten las comidas familiares sin perder de vista sus necesidades nutricionales: 

  1. Prioriza la calidad de los nutrientes. En esta etapa, vitaminas y minerales como el hierro, el calcio y la vitamina D son fundamentales para apoyar su desarrollo físico y cognitivo. Elegir alimentos que aporten estos nutrientes puede marcar una diferencia en su alimentación diaria. 
  2. No te fijes solo en la cantidad que come. Los niños pequeños necesitan menos proteínas (aprox. 14 gramos diarios), grasas y carbohidratos que un adulto, pero una mayor concentración de ciertos micronutrientes. Lo importante no es que coman como los grandes, sino que reciban una alimentación adecuada para su edad. 
  3. Busca aliados que hagan más sencilla la rutina. Cuando el tiempo es limitado, existen alimentos especializados para niños pequeños, como NIDO Kinder 1+, formulados para complementar su alimentación con vitaminas y minerales adecuados para esta etapa, además de contener 1 billón* de probióticos, 0% azúcar añadida y proteína en cantidad adecuada. 
  4. Disfruten la hora de la comida. Más allá del menú, compartir la mesa ayuda a crear hábitos saludables, fortalecer los vínculos familiares y despertar la curiosidad de los niños por descubrir nuevos sabores. 

Más allá de seguir tendencias de alimentación o replicar los hábitos de generaciones pasadas, la clave está en reconocer que cada etapa del crecimiento tiene necesidades diferentes. Porque, aunque los niños ya compartan la mesa con toda la familia, su nutrición sigue siendo tan especial como la etapa que están viviendo. 

*Con base en el sistema numérico inglés, en 2 porciones.  

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